Desde la irrupción de la metodología BIM en el diseño de construcciones, los avances en calidad de diseño, eficiencia e integración de sistemas han sido manifiestos. La metodología BIM permite integrar gran cantidad de información en los modelos de diseño, que ya no son conjuntos de entidades de dibujo, sino modelos virtuales tridimensionales. Los beneficios para todos los agentes participantes en un proyecto son innumerables, Desde la facilidad de comprensión del diseño hasta la reducción de errores, pasando por la unificación de la información en un solo lugar o la detección de colisiones entre diferentes sistemas, ha permitido mejorar el trabajo de equipos multidisciplinares que intervienen en un proyecto.
En los casos que abordamos en KEPLER, la utilización del BIM nos permite integrar virtualmente los diferentes sistemas que intervienen en un proyecto (estanterías, transportadores, elevadores, paletizadores, etc.), de forma que el cliente o la ingeniería que integra todos estos sistemas es capaz de verificar las interferencias y determinar el mejor diseño de la estructura que les dá soporte.
Otra de las grandes ventajas del BIM es la integración de los modelos de diseño y calculo estructural. Esto favorece enormemente el trabajo de calculistas y proyectistas, reduce tiempos de trabajo y reduce la posibilidad de errores.
La integración va más allá con la comunicación del software de diseño con el de fabricación. Los planos de fabricación dejan paso a ficheros cnc, la información no es manipulada, y la posibilidad del error humano en la transcripción de la información es eliminada.
Hoy por hoy, no es posible abordar proyectos de esta índole sin contar con esta metodología de trabajo. La continua evolución de las herramientas utilizadas nos lleva a un continuo aprendizaje. La evolución de la IA abre futuras posibilidades de desarrollo en este campo que seguro favorecerá aun más la eficiencia y velocidad en el desarrollo de los proyectos.





